
Me declaro conductor: tengo coche y me gusta conducir. Pero, desde chaval, también soy ciclista. Poco a poco voy aprendiendo a arreglar mi bici sin gastarme los cuartos en mecánicos y me gusta darme paseos a pedales por la ciudad: Madrid parece diferente, al igual que lo parecía Salamanca cuando iba a ver a mi abuela al barrio de la Vega.
El pasado fin de semana se celebró "La Criticona". La capi fue tomada por ciclistas venidos de toda España y de otros lugares de Europa. Un festín de las dos ruedas por todo lo alto y con un día grande señalado: el dos de mayo. Un buen sábado, con sol, música y reivindicaciones: en Madrid no tenemos carril bici en el centro de la ciudad, y circular resulta un tanto arriesgado e incómodo. Así que allí nos plantamos para disfrutar de una tarde diferente.

Hordas de crueles cosacos en la Calle Alcalá
Un ciclista con el típico traje regional
Hordas de crueles cosacos en la Calle Alcalá
La Masa Crítica en Moncloa
