La edad de oro

. miércoles, 26 de marzo de 2008

Mientras el siglo XXI sigue su camino en la historia, yo estoy escuchando a Cat Power y se me ocurre que quizás no sea tan mala esta época. Como caliente todos los días, duermo en colchón de látex, veo películas en el dvd, tengo coche, guitarra, libros, muchísimos discos, ropa de sobra, ordenador… ¿Puedo decir que soy feliz? Además, Europa vive su momento más largo de calma, ya cayó el telón de acero hace mucho, el petróleo sube sin parar, la tierra se calienta, los países democráticos pueden extender la libertad por el mundo como si nada y yo puedo seguir consumiendo y consumiendo mientras trabajo para poder gastarme lo que gano. ¿Acaso no tengo motivos para ser feliz?

En un portal de mi calle duerme un vagabundo y en los árboles medio secos de la plaza han salido flores.

“Cuando el hombre se extinga,
cuando la estirpe humana al fin se acabe,
todo lo que ha creado
comenzará a agitarse,
a ser de nuevo,
a comportarse libremente
—como
los niños que se quedan
solos en casa
cuando sus padres salen por la noche.

Héctor conseguirá humillar a Aquiles,
Luzbel volverá a ser lo que era antes,
fornicará Susana con los viejos,
avanzará un gran monte hacia Mahoma.

Cuando el hombre se acabe
—cualquier día—,
un crepitar de polvo y de papeles
proclamará al silencio
la frágil realidad de sus mentiras.”

Ángel González

2 comentarios:

elintenso dijo...

Para que yo me llame Eloy Garavis o Carlos Cruz... Pues claro que eres feliz. A mí me has dado envidia...

Eloy Garavís dijo...

¡No jodas! Tú si que das envidia viviendo en la ínsula Barataria.

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