Brindis

. martes, 1 de abril de 2008

Hace ya dos o tres años que mi padre repite el siguiente brindis:


Oh, clarete, vino tinto,
nieto de la cepa albilla,
me puse a luchar contigo
y me echaste la zancadilla.

Eres ligero de pies
y vuelas más que un milano,
te subes a la cabeza
y mandas más que tu amo.

Una mañana temprano
me dieron agua en ayunas
y la mandé desterrar
por las profundas lagunas,

y le dije:
madre de ranas y sapos,
lavadora de trapos,
¿quieres que yo te beba?

Pues no, que yo
bebo de este rico licor
que da calor a los muslos
y el agua es para los bueyes
que tienen la cuerna dura.

Si hay algún médico
que me lo contradiga,
más quiero calor de frente
que dolor de barriga.

Para ganar el cielo,
en casa del tabernero.
Para ganar la gloria,
en casa de mi novia.

Y yo añado aquí:


Brindo por todos, por todos,
y también quiero brindar:
brindo por los chiquitines,
por aquellos que vendrán
a hacernos también abuelos,
y más tarde han de llegar
haciéndonos también ancianos
sembrando felicidad.

Por ellos, por todos ellos y por la memoria de los que ya no están.

4 comentarios:

elintenso dijo...

como diría Calamaro, Salud...

Anónimo dijo...

Brindo contigo y por tí. Besos desde Soria.

Eloy Garavís dijo...

Y yo brindo por vosotros, y por la tierra volcánica y por las "cárdenas roquedas" de las tierras que os acogen. Salud y besos.

Virita dijo...

Brindo de todo corazón para que se cumpla lo que más desees.

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